Imbuidos de poesía y fantasía, los espectáculos ecuestres siguen profundamente arraigados en la historia de la ciudad de Provins. Su legitimidad se debe, en primer lugar, a las murallas —¡un escenario auténtico!—, construidas entre 1226 y 1236 por encargo del mismísimo conde Teobaldo IV de Champaña.
El héroe de los espectáculos existió y dejó su huella en la ciudad: la impresionante muralla de 25 metros de altura. Las máquinas de guerra (construidas por Renaud Beffeyte, especialista en armamento y fabricación de armas antiguas: Armédiéval), el vestuario de época y las armas también confieren a los espectáculos su plena dimensión histórica.
El objetivo: presentar el mundo altamente codificado de la Edad Media de forma divertida y educativa, despertar la curiosidad de niños y adultos e inspirarlos a aprender más sobre este fascinante período histórico. ¡Una forma diferente de repasar tus conocimientos de historia!










